Probablemente la derrota más dulce que recuerde el Jaén Rugby de aquí en un tiempo atrás. Ya es un hecho, Jaén Rugby es finalista, encontrándose así entre los dos mejores clubes de rugby de esta categoría.

No pudo redondear la fase final con cuatro victorias, cedió en casa del CR San Jerónimo por 31-10 a tan solo 5 puntos de perder su puesto en la final. Un partido sin duda no apto para cardíacos.

Ya se pronosticó en la anterior crónica, el campo del CR San Jerónimo se convertía en la olla a presión que necesitó su equipo, un ambiente propicio para que los sevillanos se encaminasen hacia el intento de gesta, un gesta como era la de dar la vuelta a una renta de 26 puntos que Jaén conseguía en la ida. Tal vez si no se hubiera hecho el trabajo en la ida probablemente el devenir de la siguiente historia sería diferente.

El partido comenzaba con un fuerte viento soplando de frente lo que hacía muy complicado el juego al pie en los primeros cuarenta minutos. Jaén Rugby gestionaba balones en fases ordenadas, sin precipitaciones, intentando no comprometer la posesión. El rival era duro al contacto y ralentizaba las salidas de balón en el ruck ofensivo por lo que era muy difícil jugar rápido. Facilitado por lo anterior, su defensa siempre se encontraba bien ordenada y era complicado encontrar huecos. Jaén Rugby encadenaba fases pero era incapaz de avanzar y el CR San Jerónimo fue paciente esperando el primer error. El ataque jiennense dejaba escapar un balón al suelo y los sevillanos dejaron claro que querían jugar desde cualquier parte, utilizando ese balón desde su propia veintidós, enlazaron un ataque que el quince de Jaén no supo contrarrestar. Los nervios al contacto fueron castigados por varios golpes lo que metía a San Jerónimo en nuestro campo. A los 5 minutos del inicio del partido, el conjunto sevillano hacía su primer ensayo mediante el empuje de un maul a cinco metros.

La tranquilidad que transmite una renta de 26 puntos jugó en contra del Jaén Rugby, que no defendía con la misma intensidad que si se decidiera todo a una carta. Se cometían demasiados errores de placaje y eso daba alas a un rival que sentía a su grada empujando desde atrás. El CR San Jerónimo empezó a mandar balones a la caja y el viento hacía el resto, no hubo señales de seguridad en los alas ni en la retaguardia jiennense y eso el conjunto sevillano lo notó, por eso decidió que esa era su mejor baza. En una de esas patadas la inseguridad en el equipo servía un nuevo ensayo en bandeja al CR San Jerónimo que se ponía a solo 12 puntos de su objetivo. Los jugadores más veteranos intentaron coger las riendas del partido y consiguieron en parte calmar el empujón sevillano. José Manuel Espinosa conseguía arrebatar una y otra vez el oval de manos del rival y frustraba las aspiraciones ofensivas. Rafael Teruel rompía varias veces la defensa contraria ganando bastantes metros lo que en cierto modo hacía que se igualaran las tornas. La primera mitad terminaría con un golpe a favor no convertido por Niño dejando un 14-0 en el tanteador.

Los entrenadores intentaban mandar un mensaje de calma al descanso porque veían como el partido se ponía cuesta arriba por minutos. Carlos Mendoza y Rodrigo Santías entraban por Javier García Lomas y Felipe Víbora que abandonaban el terreno de juego. El cuerpo técnico entendía que el equipo necesitaba de recursos ofensivos y puso a todo el conjunto a trabajar por ello. Tras el reinicio era el Jaén Rugby quien golpeaba primero. Jesús Niño leía muy bien el espacio y mandó un balón plano para Teruel que rompía la línea parado otra vez a cinco metros de zona de marca y encontrando en el offload a Carlos Mendoza que casi consigue el ensayo. Era la primera vez que Jaén Rugby pillaba a una defensa desordenada y corriendo de espaldas por lo que Miguel Ortiz actuando como el más listo de la clase, arrancaba el balón del ruck para zambullirse en el in goal sin esperar ni un segundo. Niño convertía, 14-7.

Esa pequeña paz que se vivió tras el ensayo de Ortiz fue solo un espejismo. El CR San Jerónimo sacó rápidamente y Jaén Rugby volvía a dejar patente que las recepciones de balones altos causan estragos en defensa. Era el minuto 51 y nuestro equipo volvía a sentirse encerrado en su propio campo sin ideas para descongestionar la presión. El 4 sevillano taponaba una patada de nuestro 10 y hacía el tercer ensayo. No hubo conversión, 19-7. Ya se hacía obvio que los nervios sembraban el equipo, las caras de incertidumbre bajo palos lo decían todo, no se creían lo que estaba pasando. Costaba salir de aquél estupor general y a pesar de los esfuerzos, el CR San Jerónimo no pisó el freno y los siguientes minutos fueron quizás los más duros para los nuestros. En el 60’ otro fallo al contacto propiciaba una escapada por el lateral de la segunda línea sevillana, convirtiendo el marcador en 24-7. Jaén Rugby se acercaba tímidamente a una posesión más o menos regular pero cada vez que perdía el balón les costaba mucho parar al contrario.

Los últimos diez minutos del partido probablemente se recuerden durante algún tiempo pues como se adelantaba anteriormente, los espectadores con dolencias cardíacas tuvieron que abandonar la grada y algunos aficionados jiennenses esperando noticias desde la lejanía apagaron el móvil. Espinosa veía la tarjeta amarilla por reiteración de faltas y el CR San Jerónimo aprovechaba para hacer el quinto ensayo, esta vez convertido, 31-10 pues Niño había convertido un golpe instantes previos. 9 minutos para el final y todo de cara para el rival. La grada enfervorizada entonaban canciones desde la banda pero no fueron los cánticos lo que escucharon los jugadores de Jaén Rugby si no las palabras de Fernando Pulido bajo palos. En el clamor de la batalla fueron aquéllas palabras las que rejuvenecieron al equipo. La posesión era de Jaén ahora y hasta en dos ocasiones rozó el ensayo. Sabían que era ahora o hasta la temporada que viene y así fue, fue “el ahora” y esa convicción fue ganándole poco a poco la batalla al miedo hasta volver a controlar el encuentro, muriendo el partido en los pies de Niño que mandaba el balón fuera y escuchando como el pitido final hacia realidad un sueño.

Jugaron para Jaén Rugby: Víctor Palomo, Jesús Medina, Salvador González, Javier García Lomas, Miguel Ortiz, Clément Florent, José Manuel Espinosa, Felipe Víbora, Jesús Niño, Jorge Toledano, Gonzalo López, Rafael Teruel, Francisco Carmona, Juan Navarrete y Fernando Pulido.

También jugaron: Carlos Mendoza, Rodrigo Santías, Jorge Gómez y Jaime De Castro.

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