Este año había un día, uno, en el que habría que demostrar lo aprendido. Y lo dolido y lo sacrificado. El porqué de las posiciones y de las estrategias. El de la velocidad y el sudor en la camiseta, el porqué de la garra y el coraje. Todo el entrenamiento pasaba su examen este sábado día 3 de diciembre de 2016. Y sucedió de aquesta manera:

La mezcla de nervios y ganas ya es conocida en las mañanas de nuestros sábados. Chavales lejos aún de ser adultos aprenden a dominar la competitividad, embridar la tensión y transformarla en rugby y esa tarde se encontraban con su viejo -y es que es así- rival Granada.

Comenzaba el encuentro de la manera prevista. Granada empujaba con todo su poderío, su delantera se hacía una y otra vez con las touches y las melés, taloneando muy bien. Jaén aguantaba, sin embargo; efectivamente el entrenamiento daba sus frutos y aunque se perdían las estáticas, a partir de ahí Granada no lograba sacar fruto de su juego. El equipo jiennense no permitía continuación en el movimiento del balón, la delantera taponaba y entorpecía la fluidez de la salida de balón de Granada y se defendía muy bien devolviendo el balón al campo granadino. Y entre tanto pasaban los minutos.

Un buen rato llevábamos cuando Granada abría el marcador al transformar el formidable Pablo una patada de golpe de castigo. Tres a cero para ellos, y sin embargo ocurría algo: algún balón ya terminaba en las manos de nuestros tres cuartos. La delantera de Jaén empezaba a conseguir esos balones y los backs arrancaban la moto. El oval iba rápido por fin y todos sabemos que eso nos encanta. Comenzaba, abriendo líneas, el ataque.

Luis en una de las suyas, galopaba camino del Sol para hacer el primer ensayo y poner al equipo jiennense por delante. Parecía que terminaba la primera parte de esta forma pero Granada nos ensayaba en una típica jugada de su poderosa delantera. Perdíamos pero el juego seguía mejorando.

La segunda parte comenzaba de una forma fulgurante. Jaén conseguía una punta de velocidad en el juego que Granada no pudo contrarrestar. Perdidas las melés y las touches, los rucks se convirtieron en la piedra angular del encuentro. Formidables los delanteros, los tres cuartos, los nueves y dieces y cualquiera que pasara cerca de una abierta para proteger los balones propios o para ganar los contrarios y nuevamente esa máquina Edu-Javi movilizando a todos los backs no dando respiro a la defensa granadina, que poco a poco perdía fondo físico.

Esta era la sensación, que sí que se podía, cuando Javi hacía que la grada se pusiera en pie para llevarlo en brazos al interceptar un pase en campo granadino y marcar un maravilloso ensayo que enfriaba mucho al equipo visitante. Dani, que había sustituido a Clara tras no poder ésta más al tener las manos destrozadas desde Almería, terminaba en ensayo una enorme carrera tras una dura jugada de centros y terceras fintando, percutiendo y pasando. El enorme Edu se permitía coger al vuelo su propio pateo sobre la zona de marca y posar. El implacable Carlos también se echaba sus 5 puntos al coleto. Caían los ensayos en unos minutos inolvidables. Granada intentaba contestar pero a medida que pasaba el tiempo se notaba más diferencia de ganas y juego. El partido concluía con un resultado de 36 a 22 que demostraba la mayor intensidad del equipo jiennense y que nos deja con unas posibilidades muy serias de terminar primeros de grupo.

Al hablar de Granada hablamos de un contrincante formidable, duro de verdad, que nos ha vencido muchas veces. Dentro de quince días el equipo Sub16 de Jaén Rugby visita el campo de Granada. Seguros de que van a jugar a su máximo nivel, los Sub16 tiene que prepararse para la que va a caer en Fuentenueva.

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